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En la tarde del lunes 29 de junio de 2026, a las 18:30 horas, se llevó a cabo en el Salón Osvaldo Viano de la Municipalidad de Feliciano la conferencia de prensa donde se presentó el balance de la Fiesta Provincial del Ternero Entrerriano.

El encuentro estuvo encabezado por el intendente Damián Arévalo, el presidente de la Comisión de la Fiesta del Ternero  Walter Vallejos, y el contador municipal, quienes realizaron la exposición del estado general del evento tras su última edición.

La conferencia, que se extendió por alrededor de media hora, incluyó un repaso integral de la fiesta, tanto en su aspecto económico como organizativo, además de temas vinculados a los Corsos, el desfile, la venta de bonos con sorteo y la planificación futura.

Durante la presentación, el intendente abrió la exposición destacando que el balance se realiza tomando como referencia un corte al 15 de mayo, lo que permite ordenar la totalidad de los movimientos financieros y patrimoniales del evento.

En ese marco, se informó que el patrimonio neto actual asciende a 38.464.910 pesos, compuesto por fondos disponibles en cuentas bancarias y bienes adquiridos en el marco de la organización y realización de la fiesta.

Se aclaró además que, si se analiza exclusivamente el desarrollo de los cuatro días de la fiesta, el resultado económico arroja una ganancia mínima de poco más de un millón de pesos, aunque ese número no refleja el movimiento total, ya que incluye inversiones y bienes que pasan a formar parte del patrimonio.

El contador municipal explicó luego la estructura técnica del balance, señalando que este año se comenzó a trabajar con un esquema más completo, que no se limita solo a ingresos y egresos sino que incorpora también el patrimonio.

En ese sentido, detalló que el balance se compone de:

  • aproximadamente 23 millones de pesos en caja y bancos (activo corriente)
  • aproximadamente 14 millones de pesos en bienes e inventario (activo no corriente)

Ambos componentes conforman el patrimonio total del evento, que se consolida en torno a los 34 millones de pesos, con el detalle de cada bien incorporado, valuado y registrado dentro del inventario de la comisión.

El dato más relevante del balance está vinculado a la jornada afectada por las condiciones climáticas, que obligaron a modificar el desarrollo normal del espectáculo.

Como consecuencia, los artistas contratados debieron permanecer un día más en la ciudad, lo que generó gastos adicionales cercanos a los 10 millones de pesos. Ese monto incluyó alojamiento, comidas, traslados y logística general.

A esa situación se sumó la decisión de devolver dinero de entradas a una parte del público. Se trató de aproximadamente 2 millones de pesos reintegrados a asistentes que, si bien habían ingresado al predio, se retiraron antes de la reanudación de los shows.

En conjunto, estos factores derivaron en una pérdida estimada en alrededor de 12 millones de pesos en esa jornada.

Se remarcó que este cambio metodológico permite comenzar a construir un patrimonio real de la fiesta, algo que no se reflejaba de la misma manera en ejercicios anteriores.

Uno de los puntos más destacados de la exposición fue la incorporación de bienes que quedan como capital de la comisión organizadora.

Se mencionó la compra de más de 100 sillas de madera, sillas plásticas, mesas, mobiliario general, elementos de logística, equipamiento para almacenamiento de insumos, dispositivos para cobro de ingresos y herramientas de comunicación y telefonía.

Desde la organización se destacó que durante años se reclamaba la falta de equipamiento propio, lo que obligaba a alquilar elementos básicos para el funcionamiento del evento, y que esta edición marca un cambio en ese sentido.

También se informó que el balance corresponde a un corte temporal, por lo que aún pueden existir movimientos posteriores de ingresos o egresos que se incorporen a la contabilidad final.

En ese contexto, se mencionó además un aporte de aproximadamente 30 millones de pesos del CFI, cuyo destino será definido entre el municipio y la comisión organizadora, en función de las necesidades del evento.

La línea general planteada es continuar capitalizando la fiesta, reduciendo la dependencia del alquiler de infraestructura y fortaleciendo el patrimonio propio.

Uno de los temas señalados como desafío fue la venta de bonos con sorteo y premios, que no alcanzó el nivel esperado.

Se explicó que, pese a los intentos de mejorar su comercialización mediante distintas estrategias, el resultado no fue el previsto, por lo que se trata de uno de los puntos a revisar de cara a próximas ediciones.

En cuanto a la organización general del evento, se analizó la estructura de las cuatro noches de la fiesta.

Se planteó la necesidad de fortalecer especialmente la jornada del viernes, ya que actualmente la mayor concentración de público se da hacia el cierre del evento.

Se recordó que en años anteriores el domingo tenía mayor peso por la existencia de feriados de carnaval, pero esa situación cambió, lo que obliga a repensar la distribución de las jornadas.

Otro de los temas abordados fue el funcionamiento de la cantina, que en algunos aspectos pudo haber generado resultados negativos, aunque también se la consideró una parte central de la fiesta.

Se planteó la necesidad de mejorar su propuesta gastronómica, sostener precios accesibles y reforzar la calidad del servicio, entendiendo su importancia tanto económica como en la experiencia del público.

Respecto al desfile, se explicó que actualmente se realiza en el centro de la ciudad, aunque se evalúa como alternativa su realización en las inmediaciones del predio del multieventos o sectores cercanos.

Sin embargo, también se remarcó que su realización en el centro genera un impacto económico positivo en los comercios de la zona, por lo que la definición final queda abierta a evaluación para futuras ediciones.

En relación a los Corsos, se destacó el trabajo conjunto entre el municipio y la comisión organizadora, aunque se reconoció que la superposición de eventos en períodos cortos genera una carga operativa importante.

Se subrayó la necesidad de sostener el consenso entre comparsas, comisión y municipio para la toma de decisiones vinculadas a reglamentos, costos, horarios y aspectos artísticos.

También se hizo referencia a los músicos locales, señalando que no hubo mayores inconvenientes en su participación y que la mayoría se adaptó a los valores establecidos.

A su vez, se planteó como objetivo que la fiesta no sea la única fuente de ingresos para los artistas, sino parte de una actividad cultural sostenida durante todo el año.

Hacia el final, ante consultas sobre su continuidad, el presidente de la comisión de la Fiesta del Ternero aclaró que no hay definiciones tomadas al respecto y que el tema no está resuelto.

En el cierre de la conferencia, las autoridades coincidieron en que la edición 2026 deja como saldo no solo un resultado económico moderado, sino también un avance en la consolidación patrimonial y organizativa del evento.

Se destacó el crecimiento del patrimonio, la incorporación de bienes propios, la revisión de la estructura de las noches, el análisis de la venta de bonos con sorteo, el funcionamiento de los Corsos y la evaluación del desfile como parte de la dinámica económica local.

El objetivo hacia adelante es consolidar una fiesta con mayor autonomía, menos dependencia de alquileres y una planificación más ordenada y sostenible.